Categoría: Consejos

De lo que son capaces los neumáticos de invierno

Los neumáticos de invierno son sin duda la mejor opción existente cuando llegan las bajas temperaturas . Ya te hemos comentado en más de una ocasión cuales son sus ventajas y cuándo interesa montarlos en tu vehículo con la llegada del mal tiempo (tan fácil como responder a estas ocho preguntas). Pero ahora, vamos a enseñarte de la forma más interactiva y visual posible cuál es el funcionamiento de este tipo de neumáticos.

En este vídeo de apenas dos minutos Jason Torchinsky nos explica cuáles son las diferencias entre los neumáticos que usamos habitualmente y los de invierno, haciendo una pequeña prueba en una gran pista de hielo con dos triciclos en los que se han instalado los dos tipos de ruedas: unos normales y otros de invierno. 

  

La principal diferencia entre ambas estriba en las marcas de rodadura dibujadas en su superficie. Los neumáticos de invierno cuentan con marcas más profundas que lo permiten adherirse con fuerza a la nieve y su caucho es más suave. Partiendo de esa base, el triciclo verde ha sido equipado con unos neumáticos de uso habitual. Con ellos acelerar no sólo es más complicado sino que, debido a la menor adherencia de los mismos sobre esta superficie, el piloto tiene más dificultades para maniobrar y controlar el vehículo. Además la frenada es más prolongada.

Sin embargo, cuando usa el triciclo gris con los neumáticos de invierno las diferencias saltan a la vista en tan solo unos segundos. Jason no tiene tantos problemas para adquirir velocidad, puede hacer giros más bruscos y el deslizamiento que sufre en el momento de la frenada es mínimo.

Si no crees que la diferencia entre uno y otro sea tan nítida, sólo tienes que darle al play y valorar por ti mismo. Quizá después de verlo cambies tu opinión sobre los neumáticos de invierno y te replanteas instalarlos, aunque eso suponga una inversión añadida que puedes cuantificar en función de nuestra economía eligiendo el fabricante que mas nos interese dada la gran oferta que hay en el mercado. Para cualquier consulta no dude en ponerse en contacto con Guicar Auto.

 

 

 

 

 

 

fuente : coches.com

Porqué cambiar el líquido anticongelante?

El líquido refrigerante es de vital importancia para el correcto funcionamiento de nuestro coche. Es muy común llamarlo indistintamente anticongelante, o refrigerante, a pesar de que son dos conceptos en apariencia muy diferentes. El anticongelante no es más que una propiedad del líquido refrigerante, y cumple una función de gran importancia en el coche, como es asegurar que el refrigerante circule por todo su circuito sin trabas.

La misión del refrigerante es absorber el exceso de calor del motor, de forma que se mantenga en su temperatura ideal, que son unos 90 ºC. Además este refrigerante debe funcionar correctamente en el rango de temperaturas de uso del coche, o lo que es lo mismo, debe funcionar en nuestra región por mucho calor o frío que haga. Todos estos requisitos van a definir exactamente cómo es el líquido refrigerante, y por qué, además, es tan importante su característica anticongelante.

En el inicio de los tiempos, y hasta no hace mucho, el agua era el principal refrigerante del coche. Pero, como podemos imaginar, si ahora no se utiliza será por algo, y ese algo es que a pesar de tener las mejores propiedades en cuanto a disipación de calor, su punto de congelación y de ebullición la hacen inservible como buen líquido refrigerante. Además, el agua por sí misma corroería el metal sin remedio, por lo que se hace necesario adulterar esa agua con algún líquido capaz de contrarrestar esos defectos, sin que la capacidad de absorber calor se vea demasiado mermada.

Existen una cantidad bastante amplia de aditivos que consiguen bajar la temperatura de congelación del líquido resultante, y elevar la de ebullición, además de corregir esa tendencia tan incómoda a la corrosión. Y ahí entra en verdad la parte interesante: el anticongelante. Desde finales de los años 1930 se utilizan etilenglicoles, unos alcoholes que proporcionan una baja temperatura de congelación y un punto de ebullición alto, en torno a los 197 grados Celsius si se encuentra en estado puro.

  El etilenglicol es, en realidad, el famoso anticongelante. No lo encontraremos 100% puro, sino como máximo al 90%, puesto que además de etilenglicol nos encontraremos todos los aditivos imaginables: antiespumantes, conservantes, colorantes, antioxidantes, inhibidores de corrosión,… Esto significa que el anticongelante más concentrado del mercado ya viene con los aditivos que proporcionan a durabilidad al líquido que vayamos a obtener, de forma que dure esos dos años, o 40.000 km que nos van a recomendar oficialmente, antes de cambiarlo.

 

El líquido refrigerante está formado por agua destilada, normalmente, y ese anticongelante concentrado. Dependiendo del porcentaje de anticongelante, así de efectiva será la mezcla con las bajas temperaturas. Por este motivo, las características del líquido refrigerante (y lo que nos podemos encontrar en la etiqueta) son, principalmente:

 
  • Concentración de glicoles, expresado en el porcentaje del peso del total.
  • Su densidad (gr / cm2, que es otra pista acerca de la concentración del refrigerante.
  • El pH, que nos indica la capacidad de corrosión del líquido sobre los metales con los que estará en contacto.
  • Cantidad de inhibidores alcalinos presentes en la mezcla.
  • Dato de temperatura: punto de congelación en ºC.
  • Corrosión a los metales, o lo que es lo mismo, la capacidad agresiva del líquido sobre esos metales. Los valores máximos aceptados son de +/- 0,4 mgr/cm2 para todos los metales, salvo la soldadura, que es 0,6 mgr/cm2 .
  • Tiempo que tarda en desaparecer la espuma formada, que debe ser menor de 5 segundos y tener un volumen máximo de 50 ml.
  • Cenizas, que la cantidad máxima de residuos, expresado en porcentaje.
  • Manchado de pinturas: si mancha, o no.
  • Contenido en cloruros.
  • Ataque al caucho: si, o no (no debería).
  • Estabilidad al almacenamiento, o tiempo máximo recomendado de almacenamiento, y sus condiciones: mínimo 1 año en el envase original entre –18 ºC y +50ºC.    

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En cristiano, le pedimos a un buen refrigerante que tenga:

  • Buena capacidad calorífica (la mejor posible).
  • Baja temperatura de congelación, algo que supone que no aumente el volumen del líquido, con el consiguiente riesgo de que alguna parte del circuito se raje o se deteriore. El circuito suele tener mecanismos que ayudan a mitigar esos efectos.
  • Alta temperatura de ebullición, evidentemente, bastante más alta que la temperatura de funcionamiento del motor, y posiblemente más alta que la temperatura máxima de funcionamiento del motor antes de su “desintegración”.
  • Propiedades correctas anticorrosivas, y anti incrustantes. Eso supone que haya menos cantidad de depósitos sólidos, así como de depósitos de calcio y / o magnesio.
  • Buenas propiedades del líquido en sí, en cuanto a su dinámica: que no se produzcan espumas, o que no persistan demasiado tiempo; que tenga una viscosidad baja, para poder fluir con menor resistencia.

¿Por qué hay que cambiar el anticongelante cada dos años?

La razón es bien sencilla, y no es porque el líquido pierda, precisamente, esa capacidad anticongelante. Es porque otraspropiedades se deterioran, como por ejemplo la anticorrosiva (importante, oiga), y en general las de protección. Es decir, con el tiempo el anticongelante sigue funcionando, pero va a tender a estropear la mecánica, dañando componentes como radiador, termostato, etc. Por esa razón ha de cambiarse cada dos años, o 40.000 km. Y de nuevo, hay que hacer caso a la recomendación, no debemos pasarnos de listos…

 

 

 

 

Fuente :

 

Cómo cuidar y detectar averías en el Turbo

Ya te hemos contado las maravillas del turbo. Gracias a una turbina, este sistema logra aumentar la cantidad de aire que llega a la cámara de combustión. Con mayor cantidad de oxígeno hay una mejor combustión y se consigue más potencia del motor con cilindradas más bajas.

En la actualidad, todos los motores diésel del mercado cuentan con turbo y cada vez más mecánicas de gasolina. Lógico, pues se consigue mayores prestaciones sin que se dispare el consumo. El problema es que esa turbina gira a más de 200.000 revoluciones por minuto para poder cumplir su cometido y trabaja a temperaturas de (atención) hasta 1.000 grados centígrados. ¿Qué significa esto? Que es propenso a sufrir averías… que no son precisamente baratas.

  

La mayoría de los problemas con el turbo se deben a fallos de lubricación, nos cuentan los ingenieros de Total España. Por exceso, por defecto o por emplear aceite de mala calidad. Un exceso de carbonilla en el lubricante también puede provocar que el turbo se obstruya y se rompa.

  Desde Guicar Auto os recomendamos una rutina muy sencilla que retrasarán las averías de esta pieza vital y costosa de nuestro motor :

1-Al arrancar dejar el motor al ralentí unos segundos sin acelerar para que el circuito de lubricación coja una presión adecuada.

2-Cuando lleguemos y nos dispongamos a parar el motor, dejamos que gire al ralentí unos segundos antes de para. Esto le dará tiempo a las turbinas desacelerar naturalmente y con buena presión de lubricante. Todo ello reducirá el desgaste cotidiano de forma considerable de este componente.

¿Cómo saber si nuestro coche con turbo tiene problemas? Hay que prestar atención a determinados avisos:

  • Humo azul en el escape: Es un síntoma de uno de los fallos más recurrentes del turbo. El eje del turbo gira sobre unos casquillos de bronce que flotan sobre el aceite a presión (no hay por ahora rodamientos que soporten las velocidades de la turbina). Esos casquillos son herméticos, pero si hay fugas de aceite, éste pasará al sistema de admisión. El consumo de aceite se dispara y el color del humo de escape lo delatará. Cuando el turbo se rompe de golpe, la humareda es muy evidente.
  • Ruidos extraños: Si el eje sobre el que se mueve el turbo está mal lubricado, acabará sufriendo roces y romperá los extremos de las palas de la turbina. Si hay algún ruido extraño, lleva el coche al taller antes de que esas virutas lleguen a la cámara de los cilindros y el mal sea mayor. Si el sonido es agudo, y aumenta o disminuye en función de las revoluciones del motor, quiere decir que hay holguras en los casquillos sobre los que rueda el eje las turbinas (normalmente, también por problemas de lubricación).
  • Luz de fallo del motor y falta de potencia. El turbo ha de trabajar bien lubricado y limpio. Cuando hay demasiada carbonilla (un problema más grave en los diésel, puesto que generan más hollín) el sistema suele avisar del agarrotamiento de la “geometría variable”. Cuando pises el acelerador, éste no responderá como es debido (el turbo no entra en funcionamiento y el coche no tiene fuerza) ya que la propia electrónica impide que actúe para evitar males mayores.
  • Menores prestaciones. El control de presión del turbo se realiza mediante una membrana. Si ésta se perfora, la presión de soplado será irregular, se activará el modo de emergencia y tu coche no funcionará como es debido. Acude al taller cuanto antes.
  • Silbidos frecuentes. Los manguitos y abrazaderas pueden aflojarse o agrietarse a causa de los constantes cambios de presión. Lo notarás cuando el motor “silbe” de forma más grave al acelerar. Este sonido es como una especie de aspiración, aunque a veces es tan bajo que el conductor, por el ruido del tráfico o de la radio, no lo siente.

 

Los expertos nos avisan de que la mayoría de estas averías pueden prevenirse con un mantenimiento adecuado del turbo. Las más habituales suelen estar relacionadas con el aceite:

  • No hay suficiente lubricante. Suele ocurrir porque la bomba de aceite tiene algún problema o porque un latiguillo se ha obstruido. Si esto ocurre, las piezas se estropean, debido a la fricción. Si el nivel del aceite baja, revisa manguitos y lugares por donde puede estar perdiéndolo.
  • El aceite está sucio: Para cuidar el turbo (y tu bolsillo) es clave un buen mantenimiento del aceite. Si no se cambia el filtro y el aceite cuando es debido, puede contener impurezas que acaben llegando al turbo y dañándolo.
  • Se usa un aceite no adecuado: Utiliza aceites sintéticos, ya que cuentan con aditivos detergentes que ayudan a evitar que esa carbonilla se una, el aceite se espese…. Y estropee el turbo. Y siempre, siempre, cambia el filtro cuando cambies el aceite.

 

 

 

Fuente: Totalblog

Al cambiar dos neumáticos : ¿En qué eje pongo los nuevos?

Como hemos dicho en otras ocasiones, los neumáticos son una pieza esencial de la seguridad activa del vehículo por cuanto constituyen el único punto de contacto entre él y la carretera. Por ese motivo, de su buen estado de conservación depende directamente nuestra seguridad.

Sin embargo, por muy bien que conservemos los neumáticos, aunque los tratemos con sumo cuidado, controlemos su presión y evitemos golpes, cortes y otros ataques, llega un momento en que, bien por desgaste, bien por envejecimiento, debemos cambiar nuestros neumáticos. Ah, pero en ocasiones el bolsillo no nos da para tirar a la basura cuatro neumáticos de una sola vez y, además, tenemos dos cubiertas que todavía pueden sernos útiles.

Y entonces viene la eterna pelea: ¿montamos los neumáticos nuevos delante o detrás?

De entrada descartamos montar los dos neumáticos nuevos en un solo lado del coche por ser esta una idea absurda. Daremos por hecho también que los neumáticos de cada eje tienen el mismo tipo de dibujo. Supongo que todo el mundo tiene claro que hay que mantener la simetría longitudinal del vehículo si queremos que al circular mantenga su trayectoria. De lo contrario nos encontraríamos con el coche transformado en un carro de combate, que para girar bloquea una de las orugas mientras mantiene la velocidad en la otra. O, peor, nos encontraríamos con un coche que se adhiere al terreno como le da la gana.

Entonces, ¿qué ventajas aportaría montar los neumáticos nuevos delante?

Básicamente, quienes defienden la colocación de las cubiertas nuevas en el eje delantero hablan del mayor desgaste al que están sometidas esas gomas, frente al hecho de que los neumáticos traseros se gastan en menor medida. Tampoco se les escapa el hecho de que la mayoría de los turismos son de tracción delantera, por lo que prefieren que sean las ruedas motrices las que tengan el dibujo en mejor estado para evitar perder tracción.Además, siendo las ruedas delanteras las que se encargan de dirigir el vehículo, consideran que si pierden adherencia pueden tener problemas para controlar el coche.

No está mal, pero…

Hay que tener en cuenta que si montamos los neumáticos nuevos en las ruedas delanteras y conservamos los viejos en las traseras el comportamiento del coche cambiará al alterarse el equilibrio entre ambos ejes. El conductor, hecho a un coche con menos adherencia en las ruedas delanteras, puede encontrarse tras el cambio con reacciones inesperadas de su vehículo.

Por otra parte, debemos tener presente que cuando el coche frena se abalanza sobre su parte delantera, hundiéndola, con lo que unas cubiertas traseras con poca adherencia se despegarán del asfalto. Por eso en carreteras resbaladizas o reviradas la parte trasera tenderá a derrapar, sobre todo si se frena de forma agresiva.

Finalmente, a diferencia de lo que ocurre con el eje delantero, sobre el que un conductor puede incidir de forma directa, el eje trasero apenas es controlable desde el puesto de conducción. Por eso si las cubiertas gastadas van en el eje trasero el conductor no tendrá ninguna posibilidad de rectificar sus defectos de trayectoria. Ya sabemos que si se frena bruscamente, las ruedas traseras pueden levantarse del suelo. Pero es que si el vehículo es de propulsión y se comete el error de acelerar, se propicia el derrape o incluso el trompo mientras el conductor observa la situación con impotencia.

Con los neumáticos nuevos colocados en las ruedas traseras, se mantiene el equilibrio de adherencia que existía antes del cambio de neumáticos, aumenta la adherencia del eje trasero y así el conductor puede controlar el coche soltando el pie del acelerador mientras ejecuta un simple gesto con el volante.

Total, que si vas flojo de dinero y los neumáticos todavía se aguantan (1,6 milímetros de profundidad de dibujo para ir legal y 2 milímetros para ir seguro), lo recomendable es montar los neumáticos nuevos en las ruedas traseras. Y si no te viene de aquí, lo mejor es cambiarlos todos y esa tranquilidad que te llevas.

Como elegir el mejor aceite para nuestro coche

Para el buen funcionamiento del motor de tu automóvil, uno de los elementos más importantes es el aceite, ya que en el interior del motor hay muchos componentes que están en permanente movimiento y roce. El aceite se encarga de lubricar y proteger las piezas internas del motor de su probable deterioro, siendo importante renovarlo periódicamente porque los cambios de temperatura y el desgaste propio de las piezas, hacen que el aceite de nuestro vehículo vaya perdiendo propiedades.

  Para el buen funcionamiento del motor de tu automóvil, uno de los elementos más importantes es el aceite, ya que en el interior del motor hay muchos componentes que están en permanente movimiento y roce. El aceite se encarga de lubricar y proteger las piezas internas del motor de su probable deterioro, siendo importante renovarlo periódicamente porque los cambios de temperatura y el desgaste propio de las piezas, hacen que el aceite de nuestro vehículo vaya perdiendo propiedades.

En los envases de aceite aparecen letras, grados de viscosidad, tipos de compuesto o las palabras “monogrado” y “multigrado”, que sirven para clasificar el tipo de aceite, según el sistema SAE (Sociedad de Ingenieros Automotores) y según la API (Instituto Americano del Petróleo).

La viscosidad se refiere a un valor que indica la mayor o menor estabilidad de un aceite lubricante con los cambios de temperatura.

Existen diversos tipos de aceite para el motor: Monogrado y Multigrado.

Los aceites monogrado se caracterizan porque sólo tienen un solo grado de viscosidad (SAE 80, SAE 75, etc.), se siguen usando en motores carburados, los cuales por sus bajas revoluciones solo llegan a temperaturas no mayores de 85 grados centígrados.

Los aceites multigrado tienen variación entre su grado de viscosidad. Por ejemplo, el más común 20w50 nos indica el significado real del primer número “Facilidad de arranque del motor a bajas temperaturas”, siendo mejor cuanto más bajo es éste número. El segundo término hace referencia al grado de viscosidad del aceite en las temperaturas normales de funcionamiento del motor y se determina por la viscosidad del aceite a 100°C. Un aceite 5w50 es mejor que un 20w50

 

  • 5w30 – 5w40 – 5w50, son aceites sintéticos que aguantan entre 10.000 y 30.000 km, siendo recomendados para vehículos nuevos o con poco uso, denominados también aceites Long Life (larga vida).
  • 10w40, es un aceite semi-sintético, recomendado para 7.000 km.
  • 15w40, aceite mineral que sirve en ambos casos, para vehículos diesel y gasolina, y con un rango entre -10ºC y 40ºC. Recomendado para no más de 5.000 km.
  • 20w50, aceite mineral para vehículos con mayor desgaste, su rendimiento es recomendado para 5.000 kilómetros.

Lo importante es utilizar el aceite correcto para su motor, el aceite que el fabricante recomienda. El aceite es la sangre del motor. Debe fluir con la velocidad y el caudal que éste le exige. Estas condiciones se logran con los Aceites Multigrado.

 

En la categoría de los multigrados se encuentran los Sintéticos, Semi-Sintéticos y Minerales. Los fabricantes tienen, no obstante guías para facilitar esa labor al usuario y a los talleres como esta de Shell.

 

 

 

 

 

 

Fuente : autofacil

Diez malos hábitos que arruinarán su coche

Las cosas (y las parejas) le durarán más si las cuida y las trata bien. Y los coches no son la excepción que confirma la regla, ni mucho menos. Puede que tener el coche descuidado, o no prestar atención a cómo funcionan determinados componentes pueda parecer un asunto trivial, pero en absoluto lo es. Algo que parece inofensivo puede convertirse, con el paso del tiempo, en un verdadero problema.

No nos refererimos solamente a que estas conductas que le vamos a desglosar a continuación supongan un gasto del coche y que pierda dinero, que también. Muchos de estos hábitos pueden llegar a afectar a sistemas y, a la larga, poner en peligro su propia seguridad. Conocerlos es el primer paso para saber cómo corregirlos. Así que ya sabe, lea y deje de hacer estos diez hábitos nocivos si quiere que su coche le dure más:

1. Retrasar el mantenimiento

Puede que duela gastar dinero en el taller, pero el mantenimiento de tu coche es vital para su longevidad. El mantenimiento regular incluye el cambio de aceite y los filtros, así como los líquidos. Cada fabricante del vehículo especifica una rutina de mantenimiento diferente, que puede encontrar en el manual del propietario.

No cabe duda de que requiere invertir algo de tiempo y dinero, pero es una minucia cuando lo compara con lo que cuesta un nuevo motor o la transmisión. (recuerde que no pierde la garantía si lleva el coche a un taller independiente, más barato generalmente, y que puede montar recambios de calidad equivalente en lugar de originales sin temor alguno. Y no nos cansaremos de repetirlo, ya que los últimos estudios indican que los jóvenes pasan del mantenimiento de sus vehículos

Conducir con neumaticos gastados o con mala presión

Hemos separado a los neumáticos porque merecen una atención especial. Forman parte del triángulo de seguridad del coche y son claves ya que es el único punto del coche que tiene contacto directo con el suelo. Por eso no debes arriesgarte a circular con neumáticos gastados. Si revienta un neumático mientras conduces puedes perder el control de su vehículo y tener un accidente grave. Y si conduce un vehículo con gomas lisas en la lluvia, el riesgo de aquaplaning se multiplica. Sí, son caros (sobre todo si tienes un SUV o tu coche monta llantas muy grandes), pero cuesta menos que un coche… o una vida.

De acuerdo, quizá nos hemos puesto algo catastrofistas, pero no escatimes en neumáticos. Ni en mirar la presión. Este hábito apenas cuesta cinco  minutos y con la presión correcta te durarán más (no se gastarán de forma irregular, ni se deterioran antes de lo previsto y el coche gastará menos combustible).

2. No hacer caso a las luces de advertencia del tablero

Cuando un indicador se enciende en el tablero de instrumentos, es importante abordar el problema de inmediato. Si no sabes lo que significa la luz, compruebe el manual del propietario o llame a su mecánico. Algunas luces de advertencia del salpicadero pueden alertarle a algunos problemas muy graves, como una fuga de refrigerante, que pueden hacer que el motor se sobrecaliente. Una reparación preventiva a menudo evita que el problema vaya a mayores.

3. Pasar de limpiar el coche

Sin el cuidado y la atención apropiados, incluso la mejor pintura se volverá pálida y descolorida por la acción de contaminantes industriales y del tráfico o la lluvia ácida.  Ojo, aunque los muy puristas siempre le recomendarán lavarlo a mano, normalmente en ese lavado se gasta menos agua que en los autolavados…  lo que acaba llenando el agua de suciedad y provocando un sinfín de arañazos minúsculos. Ojo, decimos autovalado y no las estaciones de lavado de grandes rodillos…

Hay situaciones en los que una limpieza es más importante, como cuando se circula por carreteras nevadas en las que hayan utilizado sal para evitar placas de hielo. Y en verano, es clave proteger el coche del sol de forma adecuada.

Un par de trucos más. Si te encuentras obras en la carretera, circular despacio y lo más alejado posible del vehículo precedente. El alquitrán sale realmente mal de la carrocería. Al llegar del viaje, procura limpiar el coche cuánto antes. También conviene tener un interior limpio y, los más atrevidos pueden atreverse con una limpieza del motor.

4. Realizar una conducción agresiva

Dar acelerones no ayuda a ganar tiempo y tiene efectos negativos sobre tu coche. Se consume más, se calienta en exceso el motor y los neumáticos se desgastan. Este tipo de conducción no acabará con su coche inmediatamente, pero hará que el motor, la transmisión y el sistema de frenos se deterioren mucho más rápidamente de lo previsto. Los coches que han sido abusados ​​tendrán fugas de líquido prematuras, juntas rotas y otros problemas mecánicos. Y ni hablar de arrancar haciendo patinar las ruedas motrices. Es un gasto inútil de gasolina y de ruedas, además de que daña innecesariamente la transmisión,  el embrague, la caja de cambios y el diferencial.

Evite también conducir con el motor a muchas revoluciones. Aumenta el consumo y puede provocar sobrerrégimen (pasar de vueltas al motor). Esto implica una reparación muy costosa. Esta conducción también castiga el embrague, la transmisión y la caja de cambios.

Vigile el engrase y el nivel de aceite del motor. No acelere con brusquedad, ni busque la máxima potencia con el motor en frío. Tras un viaje largo, déjelo unos minutos al ralentí para que el circuito de aceite refrigere el eje del turbo.

5. Conducir demasiado tranquilo

Hoy en día, los avances han hecho que podamos disfrutar de coches potentes con un elevado par motor. Debido a ello, es habitual viajar en marchas largas a muy pocas revoluciones… pensando en ahorrar combustible. Pero a conducción eficiente puede dañar el coche si no la realizas de forma adecuada.

Por ejemplo, subir un puerto a bajas revoluciones en quinta o sexta puede resultar más perjudicial para el motor que el exceso de revoluciones. El motivo es que la mecánica trabaja sin vueltas suficientes para llegar a su par máximo, donde se da la mejor relación consumo-potencia.  Puede traer problemas graves y costosos: como daños en el cigüeñal, las bielas, los cojinetes de biela y la bancada.

En el caso de los coches diésel esta conducción lenta puede afectar a la válvula EGR, que acumula más carbonilla y reduce su vida útil a la mitad, o el filtro de partículas (de ahí que el mantenimiento de coches diésel sea más alto).  Los motores de gasolina tampoco son la panacea para esto, pues yendo muy despacio se daña el catalizador (que se convierte en un depósito de carbón)…

Además, cada vez es más común que monten turbo, una pieza fantástica… pero delicada (sobre todo si no se enfría convenientemente tras un viaje largo), para que el sistema de refrigeración y la propia circulación de aceite enfríen el turbo, lo que reduce el riesgo de avería en más de un 90%.

6. Arrancar el coche como si no hubiera mañana

Cuando arrancas el coche por las mañanas, sobre todo en invierno, calentar el motor con fuertes acelerones es una mala idea. El aceite y los componentes aún no han alcanzado la temperatura ideal… y al estar menos protegidos acelerarán el desgaste en el motor del vehículo.

Espera unos segundos para que el aceite llegue al circuito y luego acelera siempre de manera progresiva.

7. Abusar del embrague.. y apoyarse en la palanca del cambio

El embrague es uno de los elementos más castigados del automóvil. Como funciona por fricción, sufre desgaste cada vez que se pisa. Por eso no hay que apoyar el pie en él sin necesidad (se produce un sobreesfuerzo que afecta al disco y a todas las piezas que actúan sobre él).

Otra mala costumbre es utilizar la palanca de cambios como apoyabrazos. Sin saberlo, está presionando los mecanismos internos del cambio, lo que desgasta y provoca holguras en sincronizadores, rodamientos… A largo plazo se traduce en vibraciones y que el engranaje de las marchas sea más impreciso. Ya sabe, usa la palanca solamente para cambiar de marcha… y mejor hazlo con suavidad. Y en cambios automáticos, nunca intente arrancar empujándolo (utiliza las pinzas), ni circules en punto muerto. Solamente conseguirás estropearlo.

8. Utilizar los frenos demasiado… o no hacerlo

Pisar el pedal del freno demasiado tiempo puede acelerar el desgaste de los discos y pastillas, deformar los discos, que se creen vibraciones en el volante al frenar y deteriorar el líquido de frenos, haciendo que el sistema de frenos sea menos resistencia a la fatiga. Utiliza el freno motor bajando de marcha. Así conservarás los frenos y podra controlar mejor el coche. Y, por último, no apure demasiado las pastillas y zapatas.. cambiarlas es mucho más barato que renovar el conjunto de discos y tambores. 

Si en cuestas pronunciadas a veces abusamos demasiado de los frenos, a la hora de enfrentarnos a un badén muchas veces no lo hacemos. Cierto es que nuestros queridos alcaldes le han cogido gusto a colocar demasiados (solamente pueden rivalizar con las rotondas), pero hay que frenar al encontrarnos con uno. Si no lo hace, corre el riesgo de reventar una llanta, o provocar problemas en los puntos de anclaje de la suspensión.

9. Mover la dirección con el coche parado

Evite manipular la dirección con el coche parado. Piense en que, como poco, sobre neumáticos, ruedas y suspensión hay una tonelada de peso… las gomas pueden deformarse y las suspensiones desequilibrarse, con rodamientos dañados. Además, puede desgastar la cremallera de la dirección, con lo que la conducción sufrirá holguras. Cierto es que ahora la gran mayoría de los coches cuentan con dirección asistida, en los que este problema no es tan grave… pero en ellos no debería nunca girar el volante hasta el límite. Si lo haces fuerzas el mecanismo (la bomba de la dirección pica en vacío) y se estropeará antes.

Llegados a este punto, no podemos pasar por alto a quienes suben bordillos con el coche para aparcar. A veces es inevitable (todos lo hacemos). Procura subir por la zona baja y despacio, pues puede deteriorar los reglajes de suspensión y acabar desequilibrando llantas y neumáticos, ocasionando vibraciones en el volante. Y a la hora de aparcar, si los neumáticos no tocan el bordillo, mejor. Esos “pellizcos” contra el granito desgastan mucho las gomas y es más fácil que  se produzcan reventones, además de dañar los rodamientos.

10. Conducir con el coche en reserva

Sí, su coche es capaz de moverse con menos de cinco litros de combustible en el depósito, pero no le gusta nada a la bomba de combustible. Este elemento (en automóviles con inyección electrónica) está sumergido en el tanque, por lo que debe haber combustible suficiente para garantizar la lubricación y el enfriamiento de la bomba. Así que procurec que el coche no circule en reserva, ya que la bomba puede quedar desprotegida.

 

 

 

 

fuente : coches.com

Facua Granada recomienda revisar el coche

Las asociaciones de consumidores también animan a los conductores a revisar sus vehículos antes de irse de vacaciones. Este es el caso de Facua Granada, que califica como “fundamental” que el vehículo se encuentre en buen estado ante los largos desplazamientos del verano.

En este sentido, la asociación recuerda a los conductores los derechos que tienen a la hora de utilizar los servicios de un taller. El primero de ellos, que pueden elegir libremente el establecimiento al que deseen llevar su vehículo. Siempre que éste siga las especificaciones del fabricante, la garantía del coche no se verá afectada.

Asimismo, recomienda pedir un presupuesto escrito de la reparación en el que consten las operaciones que se realizarán, el importe de las piezas que haya que sustituir o reparar, así como el coste de la mano de obra.

Sobre el uso de recambios de segunda mano, Facua Granada explica que se pueden utilizar siempre y cuando el cliente lo autorice previamente. Asimismo, recuerda que todas las operaciones de mantenimiento o reparación tienen una garantía de tres meses o 2.000 kilómetros.

 

Fundación CEA aconseja revisar el vehículo ante el calor

La Fundación CEA ha dado la voz de alarma ante las altas temperaturas que están afectando este verano a buena parte de España. Entre otras recomendaciones, aconseja a los conductores que revisen sus vehículos para asegurarse de que están preparados para afrontar el calor intenso.

Así, Fundación CEA recomienda revisar el estado de neumáticos y frenos, además de comprobar de manera especial otros parámetros cuando la temperatura es elevada. Este sería el caso del nivel y el estado del líquido refrigerante, así como del líquido de la batería ya que pueden aparecer problemas al arrancar, o el funcionamiento del sistema de aire acondicionado para poder mantener la temperatura del habitáculo entre 19 y 24 grados.

También se debe controlar el radiador, que suele causar muchas averías en los vehículos antiguos si se calienta demasiado. Si este es el caso, Fundación CEA aconseja poner en marcha la calefacción junto con el aire acondicionado o el ventilador para bajar la temperatura del coche.

Además, el organismo recuerda que la mezcla del calor con una presión baja multiplica el riesgo de sufrir un reventón, por lo que se debe prestar especial atención a las cubiertas.

 

Lo que debemos de saber de nuestro aire acondicionado

Ante el incremento de las temperaturas estivales, es conveniente conocer un poco más este sistema que nos proporciona tanto confort en verano para su buen uso :

Enciéndelo periódicamente: Es conveniente que cada mes conectemos el aire acondicionado, aunque no sea necesario. Y es que tenerlo encendido durante unos pocos minutos evitará que se resequen los conductos por falta de uso. De esta forma, moveremos el gas que lleva en suspensión el aceite y que permite lubricar todos los elementos.

Limpia las partes visibles: El aire acondicionado no sólo consta de un botón y unas tomas de aire sino que su entramado está compuesto por varios elementos situados bajo el capó. Lo principal es limpiar el radiador y comprobar que todas las mangueras y conductos estén en buen estado. Además hay estar atentos al nivel del líquido refrigerante.

No te quedes sin gas: No obstante, la parte esencial de todo aire acondicionado es el gas. El desuso o el exceso del mismo, las microfugas que se producen con el uso en el sistema, hacen que este gas pierda sus propiedades y vaya consumiéndose poco a poco. Los primero síntomas los notarás cuando al conectarlo, el habitáculo no se enfría rápidamente.

¿Y si necesito cambiar el gas? : Pásate por Guicar Auto y en nuestras instalaciones te lo volveremos a cargar con su aceite y verificando la estanqueidad del sistema. El aire usado se recupera de forma automática para preservar el medio ambiente.

Mi coche huele raro: Otro de los síntomas de una mala gestión del aire acondicionado es que de los conductos de ventilación comienza a salir un olor avinagrado y desagradable. Esto puede ocurrir por una acumulación de bacterias, polvo, humedad y hongos en el filtro del aire del habitáculo, elemento que necesariamente tendremos que mantener limpio y se torna indispensable si somos más sensibles a sufrir alergia. Los fabricantes recomiendan sustituirlo una vez al año o cuando hayamos recorrido más de 15.000 kilómetros. También existe un tratamiento que tenemos en Guicar Auto para purificar todas las conducciones y dejando un maravilloso olor a fresco.

Hay una temperatura óptima: Lo ideal es que el aire acondicionado esté conectado a una temperatura que ronde los 22-23 grados, ratio que es considerado como el más saludable… y eficiente. Porque llevar una temperatura inferior a 20º C durante mucho tiempo puede ocasionar que el consumo de combustible aumente en hasta un 20%

Sácale el máximo partido: Uno de los métodos para evitar que se estropee más rápidamente es evitar que el sistema trabaje a máximo rendimiento. Si estamos ante uno de esos días de más de 35º a la sombra, conecta el aire acondicionado a un régimen medio y baja las ventanillas durante unos minutos. En el momento en el que notes que ya empieza a enfriar sube las ventanillas y baja la intensidad hasta un grado de confort 

Dudas sobre la correa de distribución :

La correa de distribución del coche es la encargada de asegurar la sincronización entre la fase de admisión de la mezcla aire-carburante (árbol de levas) y el movimiento de las válvulas con la rotación del cigüeñal y el movimiento de los pistones. En general, es un elemento del coche al que no solemos prestar mucha atención por su larga duración y descuidamos su mantenimiento. Sin embargo, es de vital importancia hacer un seguimiento de su estado y cambiarla como método de prevención, puesto que su rotura puede provocar graves consecuencias en el vehículo. Si no sabes cuándo se debe cambiar la correa de distribución del coche, en ponerte en contacto con nosotros y te lo aclararemos muy gustosamente.

  No todos los vehículos utilizan el mismo sistema para sincronizar sus partes móviles internas. Existen tres tipos de sistemas de distribuciones : 

  1-Por engranajes : no necesitan un mantenimiento específico salvo los cambios de aceite periódicos del motor. Es el sistema menos difundido debido a su rumorosidad y alto coste de producción.

  2-Por cadena : no tienen un mantenimiento especifico y es convienente revisarlas cada 350 000 kms para revisar sus desgaste y cambiarla en caso de necesidad. Es el segundo sistema de distribución usado y cada vez lo suelen usar mas fabricantes.

  3- Por correa dentada : es el sistema mas usado y que mas mantenimiento necesita para evitar su rotura y avería de motor.

¿Cuándo cambiarla?

No existe un intervalo de tiempo exacto para cambiar la correa de distribución puesto que no hay un límite de duración establecido. Para saber con exactitud cuándo debemos cambiar la correa de distribución deberemos consultar el manual de nuestro de vehículo, ya que cada marca tiene estipulados un número de kilómetros aproximados a los que debe realizarse el cambio de la correa. No obstante, hay una norma general que determina que la correa de distribución deberá cambiarse entre los 100.000 y 120.000 kilómetros recorridos, aunque esto puede variar en función de lo dicho en el paso anterior. Para mayor seguridad, es recomendable cambiarla 5.000 o incluso 10.000 kilómetros antes de lo estipulado por la marca del vehículo debido a que el cuentakilómetros no refleja el tiempo en parado que ha estado el vehículo con el motor funcionando y que la correa a sumado en su desgaste.
El uso del coche por ciudad con intervalos de paros y arranques muy seguidos acelera el desgaste de la correa acortando su vida útil y teniendo que cambiarse hasta en la mitad de kilómetros 

Cuando nos toque sustituírla aprovecharemos para cambiar sus tensores, la correa auxiliar y en muchos casos la bomba de agua (todas esas piezas vienen en juegos para abaratar el conjunto) para no volver a sustituír esos elementos hasta el próximo cambio de correa de distribución y no manipularlos por separado para ahorrar en costes de mano de mano de obra y garantizar una reparación duradera.

¿Qué pasa si se rompe?

No realizar un mantenimiento de la correa de distribución puede suponer una rotura de la misma. ¿Qué ocurre cuando la correa de distribución se rompe? Que se produce una parada del motor y daños irreversibles en la parte superior del motor. Los pistones llegan a tocar las válvulas dando como resultado válvulas dobladas, árbol de levas torcido, parte superior de los pistones dañada, bielas dobladas, etc. El coste de reparación por rotura de la correa de distribución es mucho más costoso que su sustitución. Por esto y los daños que puede ocasionar en nuestro coche, es fundamental llevar un mantenimiento de la correa de distribución y cambiarla antes de que se rompa.

Al estar al corriente de estos pequeños detalles lograremos mantener nuestro vehículo sin averías de importancia durante mucho tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente : uncomo